CIRIACO RAMÍREZ LUCHÓ PARA QUE FUÉRAMOS UNA NACIÓN INDEPENDIENTE; UNA CALLECITA CASI DESCONOCIDA LLEVA SU NOMBRE… JUAN SÁNCHEZ RAMÍREZ LUCHÓ PARA QUE VOLVIÉRAMOS A SER COLONIA DE ESPAÑA; UNA PROVINCIA ENTERA Y VARIAS COSAS MÁS LLEVAN SU NOMBRE… ¡¡¡OH, DIOS!!!
Por: Federico Cabrera
“Hasta que los leones no tengan sus propios historiadores, las historias de cacería siempre glorificarán a los cazadores”, dice un viejo refrán africano.
Algo así ha sucedido con Ciriaco Ramírez, el precursor de las ideas de independencia en la República Dominicana.
Igual que el Sur, la desdichada región de nuestro país donde él se desarrolló, Ciriaco Ramírez (del que se dice no era pariente de Juan Sánchez Ramírez) jugó un rol de primer orden en lo concerniente a la línea de pensamiento independentista dominicano, pero de él solo se tienen las informaciones tergiversadas que dejó su enemigo más declarado: el consagrado y asalariado activista pro-español Juan Sánchez Ramírez.
Se dice que, en principio, Ciriaco Ramírez actuaba apadrinado por el entonces gobernador español de Puerto Rico, Toribio Montes, quien también apadrinó a Juan Sánchez Ramírez, quien con el tiempo desplazó a Ciriaco del liderazgo de la conspiración contra el dominio francés en esta parte de la isla de Santo Domingo que ahora se llama República Dominicana.
Luego, Ciriaco recibió un decidido respaldo del entonces presidente del sur de Haití, Alexandre Petión, para expulsar a los franceses y establecer un Estado independiente en la parte oriental de la isla, ahora República Dominicana.
¿QUIÉN FUE CIRIACO RAMÍREZ?
“Lo poco que se sabe de Ciriaco Ramírez proviene de sus adversarios, y no es nada positivo”, sostiene el historiador Wenceslao Vega, uno de los que más han profundizado en el estudio de la vida y hazañas de ese prócer ignorado y marginado, al igual que su región.
Conforme a los datos de que se dispone, Ciriaco nació en Cádiz, España, pero vino joven a nuestra isla y se estableció en la zona de Azua, donde se convirtió en un gran hacendado.
Vega dice que en el documento que se levantó durante el proceso judicial que se le siguió a Ciriaco en 1810 por estar promoviendo la idea de un Estado independiente en el territorio que ahora es la República Dominicana, se establece que para entonces éste tenía 35 años de edad, era de raza blanca, agricultor y vecino de la ciudad de Azua.
En el documento referido, Ciriaco es descrito como “de estatura gigante, una voz terrible y carácter feroz”.
Vega agrega que la destreza militar de Ciriaco se evidenció en combates como los de Malpaso y Sabana Mula, donde, con sus tácticas de guerrilla, pudo vencer a las tropas francesas, mejor organizadas que las suyas. Citado por la investigadora Ángela Peña en un trabajo publicado en el periódico Hoy el 13 marzo de 2005, Vega resume la desinformación existente en torno a la conducta de Ciriaco Ramírez, la escasa documentación sobre su vida y el tímido reconocimiento que ha merecido el revolucionario, del que apenas una callecita de Santo Domingo lleva su nombre.
EL GRAN CAUDILLO REVOLUCIONARIO DEL SUR
De lo que parece no haber gran duda es que la insurrección de 1808 contra el gobierno de Jean Louis Ferrand estalló en Azua, y que Ciriaco Ramírez fue el líder de ese movimiento que con el paso del tiempo fue asaltado y tergiversado por los hateros del Cibao y el Este, con Juan Sánchez Ramírez a la cabeza.
Solo que, contrario a Ciriaco, los hateros propugnaban porque se expulsara a los franceses y se retornara al coloniaje español, como en efecto sucedió.
“Los dos (Ciriaco Ramírez y Juan Sánchez Ramírez) lucharon juntos y se ayudaron mutuamente, porque Ciriaco tenía mucha fuerza popular en el Sur y sus soldados fueron muy importantes contra los franceses y decisivos en el triunfo nuestro, pero al final tomaron caminos diferentes y (Sánchez Ramírez) acusó a Ciriaco de actos que a lo mejor cometió o no, no se sabe, porque nada más estamos viendo la palabra del acusador; la defensa de él no la conocemos”, señala el historiador Vega.
“Cuando ocurrió Palo Hincado, ya un bravo hijo del valle de Azua, Ciriaco Ramírez, había enseñado al país, desde el desfiladero de Malpaso, a vencer al francés: había repelido las fogosas acometidas de Aussenoc, quien tuvo que retroceder hasta Azua lamentando la muerte de su bravo teniente Pointe, cuyo cadáver rodó por las gargantas de aquella sierra, tal vez confundido con alguna medalla conmemorativa de la ruta de las Pirámides”, afirma, de su lado, el también historiador Alcides García Lluberes, citado igualmente por Angela Peña en el referido trabajo periodístico.
Según el historiador Vega, el general Ferrand le puso precio a la cabeza de Ciriaco, participante activo en el sitio de la ciudad de Santo Domingo.
“Las desavenencias alejaron a Ciriaco por un tiempo de la acción, pero Sánchez Ramírez necesitaba de él y de sus tropas, se reconciliaron y unieron de nuevo”, señala.
Sin embargo, esta reconciliación no fue definitiva, pues al final las intenciones separatistas de Ciriaco lo distanciaron de Sánchez Ramírez”.
Tras fuertes y tensas deliberaciones, Sánchez Ramírez se impuso y, luego de enarbolar otra vez la bandera española en el territorio de la parte Este de nuestra isla, logró que España lo nombrara gobernador colonial.
Desde entonces, Sánchez Ramírez se dedicó a destruir a Ciriaco Ramírez, acusándolo, marginándolo y finalmente mandándolo preso a Puerto Rico, donde lo juzgaron y lo condenaron.
VÍCTIMA DE LA ENVIDIA
En cuanto a las acusaciones que enturbian la imagen de Ciriaco Ramírez, el historiador García Lluberes escribió: “Don Juan Sánchez Ramírez trata de obscurecer los méritos del caudillo azuano en esta guerra, haciendo omisión de lo que pudiera levantar el nombre de soldado de Don Ciriaco, y emite conceptos muy desfavorables respecto de su personalidad moral, parece que por motivos de rivalidad”.
“Por los estudios que he hecho, creo que ha sido mal interpretado, y que lo que se dice de él proviene de personas que no estaban de acuerdo con su pensamiento, y que lo acusaban de conspirador y revoltoso porque era sospechoso de tener contacto con los independentistas de Venezuela, y de querer que el Santo Domingo español no volviera al dominio de España”, comenta, de su lado, el historiador Vega.
La investigadora Ángela Peña, en el trabajo citado, afirma que Juan Sánchez Ramírez excluyó a Ciriaco de la organización de una Junta, no lo convocó al paraje de Bondillo, donde levantó el acta proclamando la reincorporación a España, atribuyéndole formar una junta paralela “con un proyecto que fomentaba realmente el perjuicio de la Patria".
Tras varios meses encerrado en el Castillo del Morro, en San Juan de Puerto Rico, junto a sus compañeros Agustín Franco, Andrés Pineda y Manuel Peralta, Ciriaco Ramírez fue condenado a destierro en la isla de Ceuta, una ciudad autónoma española situada en la península Tingitana, en la orilla africana del Estrecho de Gibraltar, donde murió en 1819.
"Murió el poeta lejos del hogar.
Le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse, le vieron llorar:
caminante, no hay camino;
se hace camino al andar…"
(Antonio Machado)
Autor: Federico Cabrera.